18.2.05

Y que importa si mató al gato...

Curiosidad, ahora que ya pasó la tristeza, me sobrevino la curiosidad.
Tengo tres opciones, ante los hechos:

-Olvidarme de todo (demasiado aburrida, no creo que pueda)

-Implicarme, como se pretendía (no, por suerte me siento fuerte, bien, así que no voy a ser cobaya de nadie)

-Utilizarlos como jugoso material literario (creo que me decanto por ésta opción)

Y digo yo, no quieren jugar? Pues eso, que gane el mejor.

17.2.05

Cuando me desahogo...

Y claro que no siento que esa mujer fuera mi amiga, apenas la conocía, pero eso no quita que me sienta engañada, me gusta su forma de escribir, de expresarse, de sentir (al menos de como intuía su sentir) y si, soy así de confiada, inocente, y digo las cosas como las pienso. Quizá por eso me cuesta tanto entender que alguien me deje comentarios durante meses, me escriba, me agregue al msn con un fin, una historia totalmente ajena a mí, para ver si consigue que yo le hable de... para acercarse a alguien, para hacer daño a un tercero, para ponerme en medio.
Eso me pasa por dar tanta importancia a las palabras, cuando en realidad, son humo. Alguien me dice que le gusta lo que hago y el ego me nubla la mente, si con el tiempo dice identificarse con lo que cuento y que se animó a escribir por eso, y la leo y siento que yo también me identifico con lo suyo, entonces ya no es ego, es alegría, es ilusión, por compartir una manera de ver las cosas.
Eso es lo que veía, la realidad es otra, la pobre está obsesionada con alguien y llama a todas las puertas que cree que le pueden llevar a él. Incluida yo, aunque se equivocó conmigo, porque yo nunca me entero de nada, y para hacerme la tonta, nunca me ganó nadie.
Me siento utilizada, de ahí la rabia, pero ¿y la tristeza? Porque después de la rabia me llené de tristeza, intentaba razonar por qué, y no podía. No era por ella, ni por él, era un dolor en el pecho, unas ganas de disolverme tan fuertes que no podían nacer de esta historia. Ayer me pase el día llorando, secando las lágrimas deprisa, para que nadie las viera, me pase el día encogida, invisible, ausente y me hacía tanto daño.
Hoy parece que la cosa mejora, y veo, aunque parezca sacado de un psicoanálisis barato, veo en esa mujer a mi madre, utilizándome a mí para herir a mi padre.
Me veo pequeña, frágil, reprimiendo un grito en la garganta, es tan claro que todavía puedo oírlo:
¡NO QUIERO ESTAR EN MEDIO!
Pero siempre lo estaba, siempre defendiendo a uno, luego al otro, escuchando sus gritos, sus amenazas, viendo como se destruían el uno al otro, como si aquello fuera un torbellino y yo la hoja caída de un árbol que da vueltas sin parar.
Entonces quería desaparecer, como ayer, porque sentía que no valía nada, ellos tenían sus problemas, y se olvidaban por completo de mí, como si jugaran a matar y yo simplemente fuera la pelota.
Estos son los sentimientos que me despertó todo esto, el sentirme engañada, abandonada, sola, asustada, manipulada, indefensa, cuando era una niña, así que hoy desde aquí, porque lo necesito, le doy las gracias a esa mujer por toda la limpieza que me acaba de provocar, y por darme la oportunidad esta vez de decir:
No quiero estar en medio, no me interesa.
Pd: mientras escribo esto acaba de llamar mi padre por teléfono, no sería justo dejar estas palabras escritas sin aclarar lo mucho que quiero a mis padres, y lo mucho que ellos me quieren, ahora que están mejor, y pueden ver con más claridad. Son sentimientos que salen, y mejor así, que salgan por historias ajenas, fuera, que se vayan todos, hasta que un día por fin me sienta del todo libre.

11.2.05

Salir de fiesta

Al principio aprovechas cada ocasión para salir por ahí, la excusa siempre es buena. Una fiesta tras otra, consumiendo alguna droga para evadirse, del mundo, de la vida, de los problemas, de uno mismo, de los demás, siempre una huida de algo. Entonces se juntan los días de fiesta y droga, con los de resaca y los deprimidos, una cadena de momentos. Y siempre vuelve la rutina, la vida y luego otra fiesta y así puede estar toda la vida guiándonos, y nosotros a la deriva.
Puede ser que un día despiertes algo cansado de evadirte y mentir a las personas, tal vez descubras que os comprendéis y os comunicáis solo por el efecto del la determinada sustancia.
Entonces durante un sin fin de noches más continuas con lo mismo, pero eso si ahora con culpabilidad, remordimientos y ansiedad, ya no sabes si te gusta estar artificialmente haciendo algo o si por lo contrario prefieres estar en paz contigo, descubriendo un mundo o creándolo, puedes emplear tu días en algo más que en trabajo, fiestas y resacas que solo provocan vació.
Incluso esto te puede dar ganas tremendas de llorar.
Hasta que cambie tu forma de vivir, tu metabolismo, hasta que seas libre y te encuentres con las personas y las comprendas sin mas.
Tu mente esta clara despejada no tienes que drogarte para conseguirlo, no despiertas con la cabeza apelotonada llena de pensamientos recurrentes sin sentido que te atormentan.
Alguna vez saldrás de noche para disfrutar de la noche, de la compañía, de la música, del baile. Pero sin nada mas que tu alma en paz y libre.
Antes no era capaz de crear nada, solo me dejaba llevar. Solo vivía para llegar a la próxima fiesta, ahora me levanto cada día con la ilusión de vivir cada momento y crear, crear, sacar lo que sea, con el método que sea. Espíritu, alma, creación, amor.

9.2.05

Correcciones

Ahora entiendo a que se refería "the mexican" cuando decía que debíamos dejar que el cuento añeje. Me puse a corregir un cuento que escribí hace más de un año, en aquel momento ya sabía que lo tenía que mejorar pero no veía por donde, lo releía una vez y otra, y no encontraba qué podía cambiar.
Ahora el cuento habla solo, es como si dijera, muy bien, primero hablaste tú, ahora yo, y esto no me gusta así, y esto no se entiende, y esto está mejor al revés.
Y sé que dentro de unos años podrá mejorar mucho más, es un proceso interminable, todo permanece inacabado, siempre.
Me gusta la idea, me gustan mirar con estos ojos nuevos, aprender.

31.1.05

Una historia de amor

Aun recuerdo las noches que pasábamos juntos en su piso de soltero, eran tan especiales, nos abrazábamos y dormíamos así toda la noche, cogidos uno al otro. Al despertar hacíamos el amor serenamente, cada caricia nos acercaba mas aun al otro. Después nos regalábamos un desayuno en una terracita cercana a su casa, el sol que nos acariciaba, el café expreso, ojear el periódico, algunas miradas cómplices y los roces de manos, hacían de los desayunos algo memorable. Luego comíamos juntos deliciosos menús que él preparaba, con mucho mimo, salmón a la miel, pato a la naranja, siempre platos originales que él cocinaba como nadie. Tras la comida siempre veíamos una película y en el sofá volvíamos a fundirnos en un abrazo, exprimíamos cada segundo como si fuera el último. Así se sucedían los fines de semana, al separarnos nos dolía el cuerpo. El resto de la semana nos llamábamos cada noche desde la cama, para escucharnos hasta caer dormido uno de los dos.
Los días entre semana que nos veíamos, paseábamos hasta llegar aquel parque de Montjuic, siempre cogidos de la mano, nos mirábamos a los ojos y no necesitábamos nada más, solo la compañía y podíamos estar hablando horas sin darnos cuentan.
En aquel lugar yo le leía mis poesías, mientras él me fotografiaba sin descanso. Me ha hecho fotos desde todos los ángulos, con todas las luces o ninguna, con o sin ropa, a trozos y de cuerpo entero. Pero siempre llegaba el momento de separarnos, con los nervios siempre presos, día tras día, los besos tiernos y húmedos que nos dábamos en la portería de mi casa y esos abrazos infinitos que me regalaba cada día.
Su ternura como la de un niño me tenia completamente extasiada, no veía mas allá de sus lunares, que pueblan todo su cuerpo, para mi constituían un mundo en el que me perdía con tanta facilidad como ganas.
El tiempo nos ha dado lo que mas anhelábamos, convivir, después de tanto pedirlo ya lo tenemos hace tiempo y lo gracioso es que ahora no nos quedamos dormidos abrazados, si no todo lo contrario, cada uno busca su postura, la más cómoda, lo que normalmente esta reñido con estar juntos en la cama, el duerme boca abajo y despatarrado y a mi me encanta hacer una diagonal con mi cuerpo en la cama, lo que provoca mas de un empujón entre sueños. Esto no quiere decir que el amor nos haya abandonado, simplemente es la rutina, la monotonía lo que nos hace no seguir con aquellas actitudes tan pegajosas y es que antes idealizábamos tanto el amor, pero ni tanto ni tan poco, no hay que pasarse con las actitudes amorosas, pero tampoco tendríamos que descuidarnos, hay que darle un poco de mimos, mucha ternura y algo de deseo para que siga creciendo y llenándose de vida, aunque todo tiene que tener un final, pero mientras nos llega, hay que sentirlo como lo que es, único e irrepetible.

27.1.05

Con alevosía y nocturnidad

El viento sopla tras los cristales, forma remolinos, aúlla, imparable, insaciable. Sandra no recuerda haber vivido antes una noche tan fría. Pero en casa se está tan bien, con su calefacción, su pijama, su taza de té, aunque sus ventanas crujen, retumban, todo el edificio se estremece como si fuera el castillo del Conde Drácula.
Sandra no quiere pensar en eso, pero no puede evitarlo.
¿Eres miedosa?
¿A qué tienes miedo? ¿A una mano helada acariciándote la nuca?
Miedo al tacto, ajeno, extraño. Miedo e inquietud a partes iguales.
Las horas avanzan, más rápido que nunca. Sandra siente el ambiente enrarecido, pero lo achaca al tabaco. Sandra siente también un cosquilleo que le recorre el espinazo, pero lo atribuye a la teína, que la pone nerviosa.
Antes de ir a dormir se mira en el espejo de la entrada, tiene las mejillas coloradas, sus ojos brillan en la oscuridad, y esto la inquieta más todavía.
Presiona el interruptor, la luz no funciona, recorre el largo pasillo a oscuras, palpando las paredes, el corazón bombea fuerte, el viento susurra, sus movimientos son tan torpes, pero igualmente alcanza la cama. Se escurre entre las sábanas, tapada hasta el cuello.
Lentamente la luna ilumina suave la habitación. Insomnio. Una noche más.
A Sandra le gustaría soñar con vampiros. Se pregunta si existirá realmente un vampiro violador.

20.1.05

Valores

Desde hace varios días, todavía es de noche cuando despierto. Una vuelta en la cama, otra, a la tercera me pongo en pie, y realmente no me reconozco. Una sola idea ronda en mi cabeza, si no te levantas, no tendrás tiempo de escribir, escribir, escribir, juntar una palabra, otra, otra, intentar formar algo con todo eso.
Sé que se una evasión, como cualquier otra, no puedo despegarme de ese acto infantil y cobarde que es evadirme, pero esta vez queda algo, quedan esas palabras, juntadas unas con otras, y me quedan las ganas, las tremendas ganas de despertar todos los días.
A veces me siento tremendamente egoísta por eso.
Y es que realmente, en algunos momentos, todo lo demás me importa una mierda.